Una luxación es una lesión en la cual los huesos, que deben estar alineados y juntos dentro de una articulación, se separan. Esto se debe a que uno de ellos se sale de su ubicación normal. Las luxaciones también son conocidas como dislocaciones. Este tipo de lesiones por lo general ocurren como consecuencia de un traumatismo directo sobre la articulación, aunque también pueden deberse a un esfuerzo muy brusco.

Luego de que se produce una luxación, ocurre la distensión o estiramiento de los ligamentos que forman la articulación y que le dan estabilidad, por esta razón es más probable que una vez que se presente pueda ocurrir nuevamente.  Esto es lo que se conoce como luxaciones recidivantes.

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¿Cómo se producen las luxaciones?

La pérdida de la alineación de una articulación es una lesión que se relaciona con dos causas principales:

Alteraciones en las estructuras que forman la articulación

Los extremos de los huesos se ven rodeados de estructuras como los ligamentos y tendones que contribuyen a mantenerlos unidos. Cuando estos sufren lesiones como esguinces o desgarros, disminuye su capacidad de darle estabilidad a la articulación favoreciendo que ocurra una luxación. También, es posible que las luxaciones se relacionen con el desarrollo de inflamación crónica de las articulaciones como ocurre en personas que sufren de artritis reumatoidea.

Traumatismo brusco sobre la articulación

Los traumatismos directos pueden producir fuerzas capaces de romper los elementos blandos que rodean a la articulación o bien hacer que un extremo óseo se salga de su normal localización.

También es posible que ocurran luxaciones congénitas. Se trata de aquellas luxaciones que se encuentran presentes al momento del nacimiento.  Se relacionan con alteraciones en el desarrollo de los huesos del feto durante el embarazo, las cuales son capaces de afectar la formación de una determinada articulación lo que finalmente lleva a que los extremos de los huesos no puedan mantener su unión entre sí.

Las luxaciones congénitas ocurren con mayor frecuencia en la articulación de la cadera.

Síntomas que acompañan a las luxaciones

Estas lesiones que se caracterizan por:

  • Dolor muy intenso de aparición brusca.
  • Deformidad en la articulación.
  • Limitación para los movimientos.
  • Inflamación.

Una forma de diferenciar una luxación de una fractura es que en la luxación la zona deformada se encuentra fija y es difícil de movilizar.  En una fractura hay una movilidad anormal y al hacer los movimientos se puede sentir una crepitación de las estructuras.

Daños asociados a las luxaciones

Al ocurrir la salida de un extremo óseo de su normal ubicación en la una articulación, este se abre paso a su nueva ubicación través de los tejidos.

En primer lugar, debe atravesar los ligamentos más profundos que forman la cápsula articular y luego los ligamentos superficiales.  Para que esto ocurra, estas estructuras necesariamente deben desgarrarse o romperse.

Más superficialmente rodeando a las articulaciones se ubican estructuras como los nervios y vasos sanguíneos, que también pueden verse comprometidos por la lesión.  Es posible que las arterias y las venas se desgarren, lo que origina la colección de sangre en los tejidos que se conoce como hematoma.

Los nervios, por su parte, también pueden ser afectados lo que origina lesiones que puede producir pérdida de la sensibilidad, pérdida de la movilidad o la aparición de un dolor muy intenso conocido como dolor neuropático.

Cuando los traumatismos son de gran magnitud, es posible que el extremo del hueso, no solo se desplace de su ubicación, sino que además se rompa originándose una fractura.

De esta manera, vemos que una luxación puede acompañarse por otras lesiones como los esguinces, lesiones vasculares, lesiones nerviosas, hematomas y fracturas.

Tratamiento de las luxaciones

Al ocurrir la pérdida de la alineación de una articulación, el tratamiento evidentemente se basa en volver a recuperar la arquitectura perdida.

Para esto puede llevarse a cabo el procedimiento que se conoce como reducción de la luxación, en el cual mediante unas maniobras específicas se trata de llevar el hueso a su sitio. Cuando esto no se puede llevar a cabo, o bien cuando hay lesiones asociadas, la corrección de la luxación se lleva a cabo mediante la realización de una cirugía.

Tras una luxación, es necesario cumplir tratamiento con medicación analgésica y antiinflamatoria, debido a que, las luxaciones son lesiones muy dolorosas. También, se hace necesario guardar reposo, por un lapso de tiempo que dependerá de su gravedad (de 3 a 6 semanas) e iniciar un plan de rehabilitación posterior para recuperar y fortalecer las estructuras que rodean a la articulación y que están encargadas de darle estabilidad.

Tipos de luxaciones

Pueden darse en distintas partes de cuerpo, en donde existan articulaciones. Cada luxación recibirá recibirá un nombre de acuerdo con el área afectada. Las luxaciones se clasifican en varios tipos, los cuales describiremos seguidamente:

Luxaciones del hombro

El hombro es la articulación que tiene el mayor rango de movimiento, lo que hace que también sea la que tiene el mayor riesgo de lesionarse.

La luxación del hombro es una lesión que también se relaciona con traumatismos o esfuerzos bruscos al mantener el brazo rotado y separado del cuerpo.  Por lo general ocurre por la ejecución de deportes de impacto y de contacto como el rugby, baloncesto, la gimnasia y las artes marciales. También es posible que ocurra la dislocación del hombro al llevar a cabo movimientos de giro del brazo al cargar movilizar objetos o incluso durante el sueño.

Esta articulación consta de dos articulaciones, una móvil que une al húmero con la escapula, llamada articulación gleno humeral y otra fija en la que se unen la clavícula con la escapula llamada articulación acromio clavicular.

Luxaciones de la articulación gleno humeral

Es el principal tipo de luxación que afecta al hombro. Se presenta cuando el extremo superior del hueso del brazo llamado húmero se sale de su lugar lo que por lo general ocurre al desplazarse hacia adelante.

Las luxaciones del hombro son comunes en las personas que son muy laxas. Una vez que se presenta, es posible que ocurra la lesión de los ligamentos que unen el húmero a la escápula, al ocurrir esto el hombro queda inestable y puede luxarse de forma repetida.

La luxación del hombro es el tipo de luxación que recurre con mayor frecuencia, en especial cuando la luxación ocurre por primera vez en la adolescencia.

Luxaciones de la articulación acromio clavicular

En este tipo de luxación, se separan la clavícula del acromion, este último es una prominencia de la escapula. La forma más frecuente de esta lesión es en la que la parte externa de la clavícula queda elevada.

Luxaciones del codo

Otra articulación que suele luxarse con frecuencia es la articulación del codo.  Esta lesión es particularmente común en las personas jóvenes e inclusive en los niños.

La luxación del codo puede ocurrir en condiciones como al caerse y a colocar la mano para evitar lesionarse manteniendo el brazo extendido. También, es posible que ocurran al golpearse el codo en el suelo durante una caída de espalda.

Luxaciones de la muñeca

La articulación de la muñeca es una lesión que ocurre comúnmente al sufrir una caída y apoyarse sobre la mano.

Tras el traumatismo se presenta dolor muy intenso, hinchazón y limitación para la movilización.

Luxaciones de la cadera

La luxación de la cadera ocurre por un único mecanismo: al ocurrir un traumatismo directo de adelante hacia atrás cuando la cadera se encuentra en flexión.

Esto es común en los accidentes automovilísticos, en los que tras un impacto el cuerpo se desplaza hacia adelante golpeándose la rodilla contra el tablero del auto o con el respaldo de los asientos delanteros. Tras esta lesión no es posible mover la cadera y el muslo queda rotado hacia adentro, con la rodilla dirigida a la pierna contraria. Esto se conoce clásicamente como la “posición de la bañista sorprendida”

Esta luxación solo se puede reducir con cirugía. Es posible que se acompañe por fractura de los huesos iliacos, lesiones del nervio ciático o complicaciones posteriores como la necrosis de la cabeza del fémur.

Luxaciones de la rodilla

En la articulación de la rodilla pueden resultar frecuentes las luxaciones. Estas suelen abarcar a la rótula, que se desplaza de su sitio producto de factores como los traumatismos directos. También, cuando se lleva a cabo un movimiento o un giro de la rodilla de forma brusca.

La luxación de la rótula es muy común, una vez que esta se desplaza vuelve fácilmente a su ubicación al extender la rodilla o llevar a cabo la contracción del músculo cuádriceps. La luxación de la rótula también se relaciona con condiciones como la presencia de pie plano, ya que, esto hace que ocurra una desalineación a nivel de las piernas que facilita que la rótula se salga de su lugar.

Luxaciones del tobillo

La luxación del tobillo es una lesión menos común que los esguinces. Se debe a traumas directos durante una caída o un movimiento en falso al bajar una pendiente, bajar escaleras o practicar alguna actividad deportiva que involucre el salto.

Estas lesiones se ven favorecidas por usar un calzado inadecuado al practicar actividad física. 

Luxaciones de los dedos

Los huesos de los dedos de las manos también pueden desalinearse, esto se conoce como luxación interfalángica.

Esta lesión ocurre por traumatismos como colocar la mano para evitar una caída o en prácticas deportivas de contacto o en deportes con balón.

Tipos de Luxaciones que acompañan a cada práctica deportiva

Como hemos visto, cada tipo de luxación obedece a un tipo específico de mecanismo.  Esto hace que exista la tendencia a un tipo particular de luxación con cada práctica deportiva, como se indica a continuación.

  • Beisbol: Dedos
  • Ciclismo: Tobillo
  • Equitación: Cadera
  • Esquí: Cadera, codo
  • Fútbol: Rodilla
  • Gimnasia: Codo, muñeca
  • Hockey: Codo, hombro
  • Judo: Dedos, muñeca, codo
  • Rugby: Dedos
  • Voleibol: Dedos

En conclusión, todos podemos sufrir de una luxación. Sin embargo, las personas de edad avanzada y los niños suelen tener más riesgos, debido a caídas o tropiezos. También, los niños que practican algún deporte de alto impacto, tales como fútbol, karate, entre otros. En este caso, se debe realizar un diagnóstico mediante una radiografía, para determinar si existe alguna fractura, que generalmente tiende a confundirse.

Lesiones más habituales.

Dra. Maria Paz De Andrade

Médico y Blogger especialista en Medicina Interna y Terapia del Dolor. Director del centro El Bienestar, grupo medico multidisciplinario especializado en rehabilitación física y terapia del dolor.