Las bursitis son lesiones muy dolorosas, pueden producirse por la ejecución de movimientos repetitivos o bruscos, también como consecuencia de un traumatismo. A pesar de la creencia popular, estas lesiones no solo afectan al hombro, también pueden presentarse en cualquier otra articulación.

¿Qué es una bursitis?

Son un tipo de lesión músculo esquelética, en la cual se afecta una estructura membranosa que se conoce como bursa. Esta es una especie de almohadilla llena de líquido, ubicada en las articulaciones con la finalidad de proteger a los tendones de las prominencias de los huesos, para evitar que los tendones se lesionen durante los movimientos.

Las bursas se distribuyen en todas las articulaciones. Se estima que existen unas 160 bursas en el cuerpo humano.

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Causas de la bursitis

Son lesiones en las articulaciones, por movimientos repetitivos en una actividad laboral o deportiva. Su aparición también se relaciona con la adopción de posturas que ejercen presión sostenida sobre una articulación, como el permanecer de rodillas.

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Otra causa de bursitis la constituyen los golpes o traumatismos directos sobre una articulación. Estos son frecuentes en prácticas deportivas que impliquen saltos, y en los deportes de contacto.

Cómo reconocer una bursitis

El dolor es el principal síntoma. Este se produce al mover la zona afectada, limitando la actividad física.

También puede haber aumento de volumen y calor en la zona afectada. Esta debe corresponder a la localización anatómica de una bursa.

bursitis

Estos síntomas son comunes a otras afecciones músculo esqueléticas, en especial a las tendinitis. Por esta razón, suele ser necesaria una evaluación por parte de un médico, para poder determinar con exactitud si se trata de una bursitis o de otro tipo de lesión.

En ocasiones, puede ser necesario practicar estudios de imágenes, como ultrasonido o la resonancia magnética, para evaluar mejor las estructuras afectadas.

Principales tipos de bursitis

Cualquier parte del cuerpo donde haya una bursa, es susceptible de padecer bursitis. Las más comunes son:

Bursitis del hombro

El hombro es la articulación del cuerpo humano, sometido a mayores movimientos. Es una localización común de las bursitis, de hecho, muchas personas piensan que estos trastornos son exclusivos de esta articulación.

En el hombro pueden localizarse dos de las bursitis más frecuentes: la bursitis subacromial y la bursitis deltoidea.

Bursitis subacromial

Es una lesión que se asocia con la realización de esfuerzos con los brazos por encima de la altura de la cabeza. Al elevar el brazo, se acerca la cabeza del húmero a una prominencia de la escapula llamada acromión. Esto disminuye el espacio existente entre ambos huesos, lo que comprime a uno de los tendones del manguito rotador que se ubica a ese nivel, conocido como tendón del supraespinoso. Cercano a este, se ubica la bursa subacromial, que también suele estar afectada en este proceso.

Las personas afectadas por bursitis subacromial, suelen tener dolor muy intenso en la parte posterior del hombro, que se acompaña por limitación para elevar el brazo, así como para llevar a cabo rotaciones hacia a dentro y hacia afuera.

Esta lesión es muy común en los jugadores de béisbol, especialmente en el pitcher. También puede ocurrir en los deportistas de tenis y voleibol.

Bursitis deltoidea

Esta afección se debe a la inflamación de la bursa ubicada por debajo del deltoides, músculo que se distribuye cubriendo al hombro para darle su forma.

Esta bursa se lesiona al efectuar movimientos bruscos con el hombro, o con los traumatismos directos. Se trata de una lesión muy dolorosa, que tiende a calcificarse, produciendo una completa limitación de los movimientos del hombro, originando una condición conocida como hombro congelado.

Bursitis del codo o bursitis olecraniana

El codo es una articulación en donde se producen dos tipos de bursitis, la asociada a enfermedades reumáticas y la traumática. En ambos casos, se conoce como bursitis olecraniana, porque se localiza sobre la prominencia de la parte de atrás del codo, denominada olecranon.

Enfermedades como la artritis reumatoide y la gota, son capaces de producir inflamación en la bursa del codo. Esta se ubica en la parte posterior del codo, sobre la prominencia que se conoce como olecranon.

Esta articulación es asiento común de traumatismos, los cuales pueden inflamar o desgarrar la bursa.

Bursitis de la muñeca

La muñeca cuenta con un gran número de bursas. La que con mayor frecuencia se lesiona es la ubicada en su cara dorsal, en relación con los tendones extensores de los dedos.

Esta lesión puede verse en algunas prácticas que conllevan grandes esfuerzos con las manos, como es el caso de los ciclistas y en los levantadores de pesas.

Bursitis iliopsoas o psoas ilíaco

Esta lesión afecta a la bursa localizada cerca de la inserción del músculo psoas ilíaco, en el fémur, esto ocurre a nivel de la ingle. Es un trastorno poco común, que puede confundirse con lesiones como la tendinitis de los aductores del muslo, o del cuádriceps.

Se acompaña por dolor profundo en la zona de la ingle. Este se agrava al llevar a cabo actividades que ameriten flexionar el muslo, como subir escaleras o agacharse para colocarse los zapatos. Puede acompañarse por una marcha coja, ya que hay dolor al apoyar la pierna. Es una lesión que puede originarse por actividades como el salto.

Bursitis de la cadera o bursitis trocantérica

Esta es una causa común de dolor en la cadera. Se conoce como bursitis trocantérica, ya que afecta a la bursa ubicada sobre una prominencia ósea del hueso fémur, llamada trocánter mayor.

La principal molestia que acompaña a esta afección es el dolor, que se presenta tanto al caminar, permanecer de pie o al realizar movimientos de rotación de la cadera. El dolor aumenta al acostarse sobre el lado afectado.

Se trata de una lesión común en los corredores, y en las personas que tienen contractura en los músculos de la región glútea.

Bursitis isquio glútea

Afecta a la bursa ubicada entre el músculo glúteo y la prominencia del hueso de la pelvis, conocido como isquión. Esta prominencia se puede palpar al sentarnos sobre las manos, corresponde a los huesos que tocamos en la profundidad de las nalgas.

Se conoce también como bursitis isquiática, ocurre al permanecer mucho tiempo sentado, en especial si se hace sobre superficies duras. Otras causas son los traumatismos directos al caer sentado, lo que puede ocurrir en deportes de contacto.

Bursitis de la rodilla

Esta lesión es común al efectuar presión continua sobre la articulación, o por exceso de tensión en los tendones que la rodean. También pueden lesionarse por traumatismos directos que son frecuentes en los deportes de contacto como el fútbol, artes marciales, o bien en actividades que impliquen saltos como el voleibol y el atletismo.

La presencia de trastornos ortopédicos preexistentes, como la condromalacia patelar (lesión del cartílago que recubre la cara interna de la rótula), la artrosis, la falta de alineación de la rótula o enfermedades articulares como la artritis, aumentan la probabilidad de que ocurra una bursitis.

Alrededor de la rodilla existen 16 bursas. Las que con mayor frecuencia se lesionan son:

  • Bursa suprarrotuliana: Ubicada entre el fémur y el tendón del cuádriceps. Se lesiona como consecuencia de traumatismos directos o de sobrecargas en el cuádriceps, músculo ubicado en la cara anterior del muslo.
  • Bursa prerrotuliana: Localizada entre la piel y la rótula. Esta lesión se relaciona con el apoyo de la rodilla en el suelo para efectuar labores domésticas, jardinería o ejercicios como las lagartijas con apoyo.
  • Bursa infrarrotuliana: Que se localiza entre la piel y la parte superior del hueso de la pierna (llamado tibia). Esta bursitis es común al permanecer arrodillado por mucho tiempo.
  • Bursa anserina: Que se localiza en la cara interna de la rodilla, sobre el tendón de la pata de ganso.
  • Bursa poplítea: Esta se ubica en el hueco poplíteo, que corresponde a la depresión que constituye la cara posterior de la rodilla. Esta bursa se inflama, por lo general, como consecuencia de trastornos crónicos de la articulación, como las artritis.

Bursitis aquilea

El dolor en la parte posterior del talón suele deberse a la afección de las bursas, ubicadas por delante y por detrás del tendón de Aquiles.

Existe una bursa preaquilea, también llamada retrocalcánea, entre el calcáneo (hueso del pie que le da forma al talón) y el tendón de Aquiles, y una segunda bursa ubicada entre el tendón de Aquiles y la piel, en este caso, bursa retroaquilea. Estas lesiones suelen ser debido al roce o presión del calzado, aunque también pueden desarrollarse como consecuencia de traumatismos.

Cuando el dolor se ubica en la parte inferior del talón, que corresponde a la parte posterior de la planta del pie, su causa suele ser una fascitis plantar, que es una lesión distinta.

Bursitis infecciosa o bursitis séptica

La inflamación de las bursas origina la salida de su contenido, el líquido sinovial, que es el mismo tipo de líquido que se ubica dentro de las articulaciones.

En ocasiones, cuando ocurre por traumatismos en los que haya algún tipo de herida o cortadura en la piel, es posible que las bacterias de la superficie del cuerpo pasen a los tejidos profundos, infectándolos. Esta condición es lo que se conoce como una bursitis séptica.

Son más dolorosas que las no infecciosas. Además del dolor, hay molestias como el aumento de volumen y enrojecimiento de la piel ubicada sobre la bursa afectada. Puede haber también síntomas generales como fiebre, decaimiento y malestar general.

Las bursitis sépticas ameritan un tratamiento distinto, ya que, se deben emplear antibióticos y posiblemente drenar el pus ubicado dentro de la bursa infectada.

Tratamiento de la bursitis

El tratamiento de las bursitis abarca varios aspectos:

  • Reposo: Lo primero que debe hacerse es, suspender los movimientos que involucren a la articulación afectada.
  • Frío: Es un gran aliado para aliviar la inflamación y el dolor de la bursitis. Este debe aplicarse por espacio de 10 a 15 minutos sobre la zona afectada, por varios días.
  • Medicamentos: Los medicamentos indicados en el tratamiento de la bursitis son los antiinflamatorios. Estos pueden usarse tanto en forma de gel, pomadas o aerosoles aplicados directamente sobre la zona afectada, o bien pueden indicarse tomados por vía oral.
  • Infiltraciones: Cuando la inflamación es de gran magnitud o el dolor muy intenso, puede ser necesario aplicar una infiltración. Se trata de la inyección local de anestésicos como la lidocaína, pueden ser combinados con esteroides.
  • Rehabilitación: Las bursitis limitan los rangos de movimiento. La fisioterapia ayuda a aliviar el dolor, y recuperar la movilidad en las articulaciones afectadas.

Para evitar la aparición de una bursitis, es necesario evitar las malas posturas, y no iniciar la práctica de un deporte o una rutina de ejercicios, sin calentar previamente. Cuando se ejecuten actividades que impliquen movimientos repetitivos, deben hacerse pausas periódicas para cambiar de postura y efectuar algunos estiramientos.

Lesiones más habituales.

Dra. Maria Paz De Andrade

Médico y Blogger especialista en Medicina Interna y Terapia del Dolor. Director del centro El Bienestar, grupo medico multidisciplinario especializado en rehabilitación física y terapia del dolor.