Helados caseros para los niños


¿Quién no se resiste a la idea de comer un helado, sin son sinónimo de disfrute, recreación y consentimiento? Para nuestros hijos, una invitación a comer helado significa sacarles una sonrisa de manera instantánea, son la recompensa ideal para los niños que se portan bien, los que terminan toda la comida y hasta para aquellos que les gusta comer demás. Por estas tres razones te sentirás complacido al terminar de leer éste artículo, porque podrás sacarle el mejor provecho a los helados caseros.

Helados caseros ¿Por qué considerarlos?

Los helados caseros pueden aportar más nutrición que los helados convencionales, con un poco de imaginación y creatividad pueden producir tanta felicidad que la que sientes los pequeños de la casa cuando se les hace una invitación a comerlos. Es una oportunidad propicia para introducir los alimentos que se niegan a comer y de incorporar mayor nutrición sin dejar de consentirlos. Te aseguramos que no costará mucho hacerlos y tus hijos se llevarán un recuerdo impregnado de cariño y atenciones de nosotros hacia ellos.

Empieza engañando la vista

Helados caseros para los niñosLo primero que debes hacer es engañar la vista de los niños para que queden enganchados a la idea de comer helados caseros, para esto te sugerimos adquieras envases plásticos especiales para moldear helados y puedas ofrecerles distintas presentaciones: en copitas, en paletas, en vasitos, de formas diferentes, entre otros. Otra manera de engañarlos es utilizando diferentes toppings a la hora de servirlos. A ellos les encanta ese plus que les hace sentir que son lo máximo: la lluvia de chocolate, bolitas de colores, cereal picado, pasitas, leche condensada, crema chantilly, miel, galleta picada es una muestra de la variedad de toppings que puedes usar para engañar su vista.

 Luego engaña al paladar

Los niños son muy limitados a la hora de saborear, la ventaja de los helados caseros es que puedes ofrecer infinidad de alimentos sin que ellos lo sepan. En principio empieza con los sabores que sabes que les gusta y adicionales ingredientes que su paladar no capte, recuerda que ésta es la oportunidad perfecta para incluir vegetales, verduras, granos y ¿por qué no? hasta proteínas convertidas en helados y llenas de sabor.

No te limites con los sabores, crea y llega hasta donde tu imaginación lo permita

¿Qué niño se imaginará que está comiendo granos en un helado? Ninguno, por eso debes aprovechar e incorporarlos. Utiliza tu imaginación y combina colores con alimentos. Si a tu hijo le encanta el helado de chocolate incorpórale granos a la mezcla que podrás disimularlas con cualquier toppings. Si se niega a comer verduras no te frustres, incorpóralas en los helados caseros conservando el sabor de los helados. La auyama o calabaza, el ñame, la batata, el ocumo son verduras cremosas que perfectamente pueden servirse como helados caseros sin ellos puedan identificarlos.

Los tomates pueden camuflajearse muy bien con las fresas y la remolacha con las moras. Recuerda que los helados caseros deben conservar la cremosidad, el dulce y la diversión de los helados comunes, mantén presente esto en cada helado y te aseguro que no habrá sabor que se nieguen a probar.

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