Cómo bajar de peso sanamente y con prudencia, no se requiere de dietas extremas


Bajar de peso sanamente es un verdadero imperativo a la hora en que se desee  y/o  se necesite  adelgazar. Son muchas las propuestas que existen en la web, pero se debe ser en extremo cuidadoso a la hora de elegir.

Es necesario investigar previamente puesto que muchas sugerencias establecen,  por ejemplo, dietas excesivamente hipocalóricas.  Otras,  presentan regímenes alimenticios  hipo proteicos  y, así,  sucesivamente.

Acá,  les  vamos a presentar un programa que,  dicho sea de paso,  ha sido avalado  por varios colegios y asociaciones de médicos  y/o  nutricionistas de varios países.  Ya es hora de desentenderse, pues,  de tantas dietas peligrosas que se ofertan  en internet.

En primer lugar,  tenemos que es necesario  disminuir el consumo de calorías.  Pero,  mucha atención,  que no se trata de una disminución drástica.  El organismo también necesita de ellas.  Ellas le brindan al organismo la energía que requiere para funcionar.   Así  de simple.La dieta scarsdale

Al disminuirlas  (léase bien: “disminuirlas”, no “suprimirlas”)  el organismo acude,  a manera casi que de “último recurso”,  a  los depósitos de grasa para obtener esa energía que ya no la encuentra disponible en los excesos de calorías.

Para  bajar de peso sanamente no se puede suprimir  ninguno de los grupos de alimentos que se consideran como “esenciales”.

Continuando con el tema de la disminución de calorías, digamos que es necesario  dejar a un lado las mantequillas,  las pieles del pollo y el pavo,  las yemas de huevo y demás.

Pero, la buena noticia  para los “pasaditos de peso”  consiste en que  sí  puedes consumir grasa  o, para mejor decir,  no  debes abandonar las grasas insaturadas. Si ves que no es tan dramático?

Esa grasita que tanto te ha agradado siempre, si bien ya no la tienes en las mantequillas, la leche entera y demás,  ya la tendrás en el exquisito salmón y en frutos secos tan deliciosos como las nueces, los pistachos  y  demás.

De otro lado,  debes comer más alimentos que contengan proteínas,  con  moderación obviamente.  Una caloría que proviene de las proteínas irán a alimentar los músculos al cabo que, las calorías que provienen de los carbohidratos,  “engrosarán las filas”  de los depósitos de grasa.

El atún, las pechugas de pavo  y pollo, los derivados de la leche baja en grasa y demás,  son excelentes fuentes de calorías provenientes de las proteínas.  Si ves que no es tan difícil como pensabas inicialmente?  A quién no le agrada la pechuga de pavo?

Otra cosa a la que te deberás habituar,  consiste en comer más veces al día en menores cantidades.  Si haces esto, tu cerebro (mal habituado,  hasta ahora)  no te exigirá grandes ingestas  de   “una sola sentada”.

La razón es bastante clara: tendrás una sensación de saciedad durante todo el día, por lo que no desearás  “devorarte un pollo entero de una vez”.

Otra cosa que debes hacer para   bajar de peso  sanamente, consiste en disminuir la ingesta de carbohidratos.  Esto implica rebajar la ingesta de grasa pero,  lo más importante,   es que se rebaja la secreción de las hormonas que estimulan la acumulación de grasa.

Cuando comes carbohidratos, se libera insulina que es una hormona que impide que las grasas se descompongan y, de paso,  se acumulen en los depósitos preexistentes.  Cambia los dulces, las patatas, la mandioca, el arroz y demás,  por la exquisita avena, los deliciosos cereales y las legumbres.

En última instancia, tenemos el ineludible ejercicio si deseas bajar de peso sanamente.  No se trata de que te ejercites hasta el desmayo.  Caminatas rápidas de 45  minutos,  cuatro veces por semana,  es más que suficiente.

Imagen cortesía de marin/freedigitalphotos.net

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